Jazz's Things

martes, abril 20, 2004

Todavía faltaban diez minutos para que ella llegase.
Llevaba un rato removiendo el café, esperando que se enfriase un poco.
Tenía la sensación de que todo el mundo en aquella cafetería le estaba mirando.
Estaba nervioso.
Darle vueltas a la cuchara le distraía y ayudaba un poco a mantener la calma.
¿Cómo sería la chica? ¿Se gustarían?
Nunca había conocido a nadie que pudiese hacer lo mismo que él.
Su madre le contó que, cuando era pequeño, daba interminables conciertos en la cuna, un poco ahogados por su pañal.
Al principio se sorprendieron de que un bebé cantase tan bien, pero cuando lo escucharon cantar con el chupete puesto se dieron cuenta de que el sonido no salía de su boca.
Tomás podía cantar con el culo.
Los médicos se mostraron desconcertados. Uno de ellos confesó que era capaz de acentuar un compás de tres por cuatro utilizando sus pedos, pero ahí terminaba su talento; lo de Tomás era un caso único.
O eso creía él.
Hace dos días leyó un anuncio.
“Joven bonita, cantante de culo, busca acompañante para formar dúo musical”
¿Sería eso posible?
Quizá no fuese el único dotado de cuerdas vocales en lugares insólitos.
Lo de “joven bonita” también le gustó.
Siempre había tenido problemas con las chicas. Se ponía nervioso y le entraban gases.
Unos incontrolables chillidos salían de su pantalón y ellas huían despavoridas y confusas.
El día que perdió su virginidad, pagando, fue bochornoso; su culo no dejó de cantar Gloria Aleluya ni un solo minuto de los veinte que duró aquello.
Ella tuvo que usar tapones de cera para poder practicarle sexo oral y él tuvo que pagar una buena cantidad extra por la cristalería que estalló con la nota sobreaguda que emitió su culo cuando el orgasmo llegó.
Aquello presagiaba un mal comienzo con las mujeres.
Una vez, por recomendación de un amigo, salió con una chica que tenía fama de ser bastante suelta con el sexo. Consiguió dominar sus nervios y no hubo chillidos involuntarios en su pantalón durante toda la cena.
El cine fue otro cantar.
Cuando las luces se apagaron ella comenzó a tocarle y, de pronto, su culo comenzó a cantar, a pleno intestino, el éxito de aquel verano.
Mayonesa, cantó su culo, ella me bate como haciendo mayonesa…
Nunca más volvió a verla.
Pensaba en todo esto cuando miró el reloj; todavía faltaban cinco minutos.
Sacó la cucharilla y tomó un pequeño sorbo.
El café estaba perfecto.
Los últimos años habían sido duros.
Había trabajado mucho; escalas, arpegios, música clásica y algo de jazz.
Tenía que controlar aquello, educar el pedo, que decía él.
De hecho era muy buen cantante de culo, pero de vez en cuando su subconsciente lo traicionaba y emitía alguna canción involuntaria.
Durante una época de su vida estuvo muy deprimido por ser diferente y su culo repasaba, día y noche, los grandes éxitos de Nirvana.
La época en que consideró la idea de hacerse Gay su culo no dejaba de cantar temas de Sara Montiel.
Incluso despertó una mañana con un Fortuna en el ojete mientras sonaba el fumando espero.
Su culo le sorprendía, de vez en cuando, con el estribillo de una vieja canción de Nino Bravo. ¿Por qué no puedo encontrar un amor, como tú o como aquel, si yo soy igual?, decía la letra.
Porque no eres igual, contestaba Tomás.
De todas formas trataba de ser optimista y ver el lado positivo a todo esto.
Cuando tenía algún dilema podía hablarlo consigo mismo en voz alta; incluso interrumpirse.
A veces bromeaba con la voz de su culo.
La vida es una mierda, decía Tomás, y su culo respondía: Dímelo a mí.
Su familia, preocupada al principio por aquello, había aprendido a ignorar el asunto.
Todos menos Triky, el perro.
Cuando algún arpegio involuntario o melodía popular era propulsada al exterior, Triky levantaba las orejas y se quedaba mirando, con desconfianza, el pantalón de Tomás.
Aquello le incomodaba bastante y solía inventar alguna excusa para marcharse de casa de sus padres con toda la prisa que le era posible.
Con un poco de suerte, pensó Tomás, esto terminará hoy.
Si ella también ha pasado por las mismas cosas que yo me comprenderá y, quizá, con el tiempo nos enamoremos.
Todos queremos que nos comprendan, nos acepten y nos quieran.
Justo en ese momento apareció ella.
Era guapa, muy guapa.
El hecho de que fuese vestida de Valkiria, escudo, casco y trenzas incluidas, no le importó demasiado.
Cada cual tenía sus cosas.
A juzgar por el silencio que se hizo, su aspecto desconcertó al personal.
Sin demasiado preámbulo, y sin perder su porte orgulloso, comenzó a cantar, sin abrir la boca, una dificilísima pieza de Wagner.
Era una invitación, ya que Tomás conocía la pieza y estaba escrita para dos voces.
Llevaba toda la vida ocultando a los demás su talento y esta chica lo exhibía de un modo orgulloso, invitándole a unirse a ella.
Sí, parecía decir con su actitud, canto con el culo, ¿y qué?, hacedlo vosotros.
Tomás sintió un escalofrío y, sin pensarlo dos veces, se puso en pie mientras su culo emitía una virtuosísima cascada de notas que iban a enlazar, directamente, con el siguiente trozo de la melodía.
Los dos cantaban en perfecta armonía, se cogieron las manos y dieron la espalda a la muchedumbre que iba llenando el local mientras los culos seguían con aquella difícil canción.
El cocinero abandonó la plancha y se acercó a la pareja.
Tomás pensó por un instante que los iba a echar.
Se sorprendió, como todos, cuando el cocinero, sin dejar de mirarlos seriamente, arrancó bruscamente su delantal, se bajó los pantalones y, para asombro de Tomás, la valkiria y el resto de personas que había por allí, comenzó a cantar, también con el culo, en un tono grave que recordaba a los más poderosos trombones jamás escuchados en una orquesta.
El cocinero, pasado el asombro general, comenzó a pedorrear la línea de bajo del Take The A train, popularizado por Duke Ellington, Tomás pedorreó los arpegios y la valkiria, con un perfecto Swing y mucho sentido de la improvisación, pedorreó la melodía.
Hicieron seis o siete temas más y un par de bises, a petición del público.
Hubo un par de solos del cocinero, que parecía tener bastante práctica.
Aquel día nacieron los Esfínter Singers.
Algunos críticos dijeron que este grupo estaba en el mundo de la música para demostrar que se puede cantar con el culo sin cantar como el culo, cosa que muchos famosos que suenan en las listas de éxitos no acaban de entender.
Porque, como dijo Alejandro Sanz, No es lo mismo.