Jazz's Things

miércoles, diciembre 31, 2003

Bueno bastardo, parece que te acabas.
Creo que será difícil olvidarte; me quitaste la ilusión con la que te empecé de un modo bastante ridículo, te llevaste a un buen amigo, me hiciste marcharme a cientos de kilómetros a lamerme las heridas y, casi acabándote, me arrancaste a mi madre.
Pero como no soy un tío rencoroso te diré que también he sabido sacar lo bueno de todas las perrerías que me has hecho.
He crecido mucho dentro de ti y he aprendido un montón de cosas; entre ellas que ni tú ni veintisiete como tú pueden hacerme hincar la rodilla en el suelo.
Sólo yo tengo ese privilegio y, de todos los que pasaron, has sido tú quién me ha hecho verlo.
Así que gracias por eso.
También he disfrutado dando conciertos, más que otros años, y la cosa sigue por ahí. Tu sucesor pinta bien en ese aspecto; creo que será un buen año.
La verdad es que me has tocado bastante los cojones pero, llegados a este punto, creo que te echaré de menos.
Más que echarte de menos digamos que siempre me acordaré de ti.
Por cabrón y por inolvidable, todo a la vez.
Con todas tus perrerías has marcado muchas diferencias en mí.
No sé si fue tu intención desde el principio o simplemente ha sido el prisma desde el que he mirado las cosas lo que ha obrado los cambios.
Tus últimos regalos han sido buenos, todo lo positivo acumulado al final.
Espero que el cabroncete al que das el relevo no me toque los huevos y me lo quite todo como hiciste tú, mamonazo.
Aún así, ten un buen viaje y pásalo bien, donde sea que vayan los años que se acaban.
Siempre te recordaré.
Nos vemos en el olvido, un día de estos.