Jazz's Things

viernes, julio 18, 2003

Aquí el café es horrible.
La taza puede tranquilamente pasar por uno de esos cuencos para la sopa; no es lo mejor del país, sin duda, pero la luz, el color y las gentes compensan el mal café.
Escocia es un sitio bonito, realmente bonito.
Se me acaba el retiro amigos, en un par de días estaré volando hacia mi país, otra vez.
Alejarse, en el tiempo y el espacio, otorga perspectiva sobre muchas cosas, doy fe.
También ayuda un poco el poder abrazarse con antiguos testigos del tiempo, árboles situados en lugares que todavía retienen el poder que en su día los druidas, a fuerza de sacrificios, le dieron.
Conocer personas que, en pocas semanas, pasan a formar parte de tu propia historia, de esas a las que el alma no les cabe en el cuerpo.
Descubrir unas cuantas cosas mas sobre ti, como si no tuvieras suficiente, como si no estuvieras harto de estar harto.
Sentarse en las ruinas, ver como el sol se pone y respirar.
Simplemente respirar.
Voy a echar de menos este jodido sitio; aun estoy aquí y ya lo extraño.
Me estaba acostumbrando a que la gente me diera los buenos días cuando entro a un lugar, a tener conversaciones de las de verdad con personas de verdad en un idioma que no es el mío, en un espacio que no es el mío pero que de ahora en adelante siempre estará conmigo.
Echare de menos a esos jodidos cabroncetes que me han hecho la vida un poco mas difícil, sobre todo los primeros días; mi grupo de adolescentes neuróticos favorito.
Con sus travesuras, sus conversaciones, sus lagrimas y sus secretos me han hecho comprender muchas cosas acerca de los miedos y las esperanzas que todos llevamos dentro.
Quizá hoy me despida del verde.
Me sentare en la hierba, entre los árboles que he aprendido a respetar y les diré adiós.
Les dejare un poco de mi pena, para que no me olviden, y me llevare un poco de la alegría que, sin merecerlo, me han regalado.
Echare de menos este sitio, incluso el café.