Jazz's Things

miércoles, mayo 07, 2003

En el fondo todo es la misma mierda, amigos.

Aquí les dejo una carta que me ha parecido bastante interesante; por su contenido y su remitente.
Se trata de una ciudadana de Estados Unidos que vivió en la Checoslovaquia comunista.
Disfrutenla:

Presidente Bush:

Hace veinte años yo vivía en la Checoslovaquia comunista. Para enterarme de las noticias, mejor que de propaganda y mentiras, solía escuchar La Voz de América, secretamente, en medio de la noche. Ahora soy ciudadana de los Estados Unidos de América y estoy muy orgullosa de ello. Y estoy horrorizada viendo lo que le está pasando a este gran país bajo su liderazgo.

Para enterarme cada día de las noticias, en vez de propaganda y desinformación, escucho la radio independiente y me pregunto cuánto tiempo pasará antes de que tenga que hacerlo secretamente, en medio de la noche, otra vez. ¿No es irónico, señor Presidente, que esté ahora en América escuchando La Voz de América?

En Checoslovaquia, según lo recuerdo, teníamos libertad de expresión, pero la vida se complicaba mucho después de expresarnos. Por eso, siempre que escucho el eslogan "Quien no está con nosotros está contra nosotros", que ha llegado a ser tan popular en los últimos meses, me dan escalofríos. La implícita y temida continuación de esa cita era "nosotros les trataremos como se merecen".

Con la adopción de la llamada Patriot Act, legislación que se supone nos protege, y ahora con la introducción de la Patriot Act II, veo que nuestras libertades civiles empiezan a esfumarse. Por favor, señor Presidente, demuestre que mis temores son infundados. Porque todo esto me recuerda demasiado al pasado. Aquéllos campos de minas y vallas de alto voltaje estaban también allí para protegernos de los enemigos extranjeros. Tuve mis dudas entonces, igual que las tengo ahora.

Señor Presidente, aprecio y admiro su compromiso religioso, pero, por favor, guárdeselo para usted. La religión tiene un alto potencial para convertir a un ser humano decente en otro mejor. Pero los resultados del fanatismo, y su abuso, están aún demasiado frescos en nuestras memorias. Es posible que esté equivocada, pero realmente pienso que los fanáticos cristianos son tan peligrosos como los (fanáticos) islámicos.

Señor Presidente, por favor, no actúe como si nosotros fuéramos la última generación de seres humanos sobre la Tierra y usted tuviera la autorización de Dios para destruirla. No tengo hijos propios, pero mi preocupación fundamental, y objeto de mi vida, es dejar este planeta habitable para los suyos.

Sinceramente

Jarmila Temelova

PS.- Ahora que la guerra en Iraq está casi acabada, por favor asegúrese de que esta historia no se vuelva a repetir. Algo extraño ocurre en los libros de texto cuando un país domina a otro.