Jazz's Things

miércoles, abril 02, 2003

Es curioso como las experiencias de otro pueden venirte como anillo al dedo.

Me he reido bastante, con esa risa cómplice, ya sabes lo que quiero decir; ha sido leyendo una biografía de Groucho Marx.
Contaba en un capítulo que, cuando era niño, había en su calle un chico al que todos creían predestinado para el triunfo.
Mejor aspecto, más perspicaz, inteligente y con capacidad de palabra.

Total, estando un día nuestro querido Groucho en un teatro le llega una tarjeta de su amigo de la infancia, él lo hace pasar al camerino.
Despues de los saludos y demás le pregunta por el espectaculo, vamos, que si le ha gustado y esas cosas.
Tras confesar que le ha resultado divertido nuestro joven triunfador pasa a explicar la admiración que siente por el intelecto del humorista y lo patético que le resulta ver a un hombre con ese potencial desperdiciando su vida entre bambalinas.

El tipo en cuestión, nuestro JASP del día, se había hecho abogado.

Groucho fue todo un caballero ( como él mismo apunta ) al escuchar impasible como su S.S -Supuesto Superior- le contaba que era el socio más joven de su bufete, y que estaba ganando cien dolares a la semana.
Fue un caballero por aguantar que le dijeran que no estaba haciendo lo correcto.
Claro que tambien lo fue por no contarle al individuo que él estaba ganando en aquel momento dos mil dolares semanales.

Marx se lo quitó de encima diciendole que reflexionaría sobre ello, sobre dejar el teatro y dedicarse a algo más respetuoso, honorable y dentro del camino de baldosas amarillas de lo seguro y lo establecido.
Como Dios manda, vamos.

Años más tarde volvieron a verse, el tipo insistió en que resultaba lamentable ver como su amigo saltaba ridiculamente en el escenario y hacía reir a desconocidos cuando podía estar perfectamente en un bufete, ejerciendo de abogado y, además, ganando doscientos semanales, como ganaba él ahora.
Supongo que la tentación económica del cargo no era muy atractiva para el hermano Marx, seguramente porque ganaba, saltando ridiculamente en el escenario y haciendo reir a desconocidos, unos seis mil semanales.

Esta vez Groucho afirmó que el ejemplo de poderío económico, la capacidad emprendedora, la fuerza de caracter, ese status increible, ese cuerpazo serrano, ese todo; Afirmó, como decía, que esta vez sí que lo había convencido, que iba a dejar el teatro y a ser un tipo en el buen camino.

Como nuestro abogado defensor de "las cosas son como son y no te salgas de ellas o te tendré que hacer una crítica constructiva, mal que me pese."

Tardaron muchísimo más en verse, para cuando volvieron a hacerlo Los Hermanos Marx eran ya toda una institución en el mundo del cine y, como sabrán algunos aficionados, nuestro hombre del puro poseía dos Cadillacs.

Pues bien, eso no amedrentó en lo más mínimo a nuestro abogado, al contrario, este se mostró muy descontento porque su amigo no había seguido su consejo.
Nuestro heroe se lo tomó a broma y argumento que sí, que había dejado el teatro, total, ahora estaba en el cine.

El comentario final del abogado es tan bueno que no puedo hacer otra cosa diferente a copiarlo tal cual:

"Bueno, supongo que serás toda tu vida un payaso. Es una vergüenza. Hubieses podido ser un hombre respetable. Hubieras sido un magnífico abogado."

Una vez escuchado esto Groucho paso a preguntarle que tal le iba a él, por cambiar de tema.
Nuestro poseedor de la verdad, la razón y el modo de vida correcto le contestó, orgulloso, que era uno de los socios principales y que en recompensa a una vida dentro de los límites de lo establecido y lo correctísimo, estaba ganando dieciocho mil.
El bueno de Groucho no le dijo que él también estaba ganando aproximadamente esa cifra; sólo que unas cincuenta y dos veces al año.

El capítulo se cierra con " Estoy convencido de que sigue pensando que mi vida ha sido un completo fracaso y la suya, un éxito."
Con eso, y sin darle más importancia, el libro sigue; dejando atrás al gran triunfador.

Explicaré ahora porque dije al principio que me resultaba curioso como las experiencias de otro te pueden venir como anillo al dedo.
Lo dije porque me permite ilustrar la simple linea que habría compuesto este artículo si no me hubiese topado, de casualidad, con esta anecdota.

Resumo:
Dependiendo de quien los lance, algunos insultos pueden ser la señal más inequívoca de que estás en el buen camino.

Hey! es un artículo positivo, Pasad un buen día.


Music: Consider Me Gone - Sting.