Jazz's Things

sábado, febrero 22, 2003

Plas, Plas, Plas.

Démosle todos un fuerte aplauso al gran educador de los tiempos que corren.

Sí, amigos, hoy vamos a rendir homenaje a la televisión.

En primer lugar démosle las gracias por hacernos insensibles al dolor ajeno.
Por conseguir que seamos capaces de comer mientras nos cuentan las penurias económicas de cualquier país.
Preferiblemente Sudamericano.

Ya sé que algunos dirán que ellos paran siempre la cuchara en ese momento.

Un aplauso para esos también.

Seguidamente demos gracias a la tele por servir de vehículo a esas ideas tan valiosas que nos evitan el pensar lo que hemos de hacer con nuestras vidas.
Esos anuncios de jóvenes de nuestra edad conduciendo maravillosos coches que van de cero a cien en un periquete.
Jóvenes que vemos en habitaciones tan grandes como nuestras casas, que están sobradamente preparados, que da gusto verlos, oiga.
Los que nos marcan el camino de la letra, la hipoteca y el rizar el rizo en un sistema hecho para ricos, cada vez más.
Los que nos hacen olvidar que aquello que hicieron nuestros padres, lo de labrarse un porvernir con su esfuerzo y llegar a tener una posición relativamente cómoda, es
imposible hoy.
Esos que nos hacen, a fin de cuentas, de anestésico.

Nuestros modelos de futuro.

Gracias, también, a la televisión por habernos hecho participar de un modo mas activo en la JUSTICIA.
Por habernos permitido condenar a los culpables mucho antes de que haya sido demostrada su verdadera implicación.
Por conseguir que el juicio popular tenga más poder que el juicio legal.

Hace algunos años, en este encantador país de gentes de bien, se acusó a ciertos personajes publicos de haber frecuentado un club Gay donde, al parecer, podían disfrutar de
sus conductas desviadas con menores de edad.
Algunos de estos acusados no trabajaron ese verano, porque nadie los contrataba, otros desaparecieron una buena temporada de los medios.
De nada les sirvieron los años de trabajo y esfuerzo para conseguir su posición.
El caso es que al final la demanda no prosperó.

Pero no importó.

Porque gracias a la televisión todos pudimos juzgar a esos inmorales, a esos descastados, a esa pandilla de maricones; rechazarlos y ponerlos en su sitio.
Sin que nos importara lo más mínimo el hecho de que nada de lo que se decía contra ellos estaba demostrado.
Total, si la tele lo dice tiene que ser verdad.
Pero mientras tú no hagas oficial el respeto a otras opciones de vida y de sexualidad, estas no serán validas.
Mientras no remarques que, si no se demuestra por la via legal la culpabilidad uno es inocente, todo seguirá igual.

A Franco le habría encantado.

Por supuesto no voy a olvidar ese gran favor humanitario que se nos hace a todos desde nuestro homenajeado medio.
Gracias, amiga tele, por hacer desaparecer los horrores de este mundo.
Por conseguir que un dictador asesino que burla la ley desaparezca de nuestras vidas; con el simple hecho de dejar de mostrar su imagen en ti.
A fin de cuentas, gracias no ya por la emisión, si no por la omisión.
Por omitir las muertes en el nombre de la paz en lugares como Vietnam, Sudán, Irak, Yugoslavia, Camboya, Nicaragua, etc, etc.

Muchas gracias ( no se me olvide, ¡por Dios! ) por mantener las cosas en su sitio.
Por cancelar los programas que se atreven a ser irreverentes, pero no ridículos; de los ridículos ya tenemos de sobra.
Cada vez que el pueblo decide alzar la voz tú muestras sólo esa cabina rota, ese disturbio, esa noticia, sin mencionar a los que no alborotaron.
Haces bien; no sea que a la gente le dé por empezar a ver bien eso de expresarse y exigir que se hagan las cosas de forma correcta.
No sea que empiecen a darse cuenta de que, en una democracia, eliges un representante pero no le cedes todo tu poder.
No sea que les dé por empezar a unirse y derroquen un sistema que no funciona.

Llegados a este punto no puedo hacer otra cosa que quitarme el sombrero por uno de tus mejores logros.
Conseguir expandir la COMPETITIVIDAD.

Con tus anuncios, tus series, tus discursos en ese sentido y tu omisión de los discursos en el sentido contrario.
Esa competitividad que hace que no seamos capaces de unirnos, por no ser compañeros, si no competidores.
Esa unión que haría la fuerza que, los que te programan, no desean para nosotros.

Y es que es difícil ser fuerte cuando se pasa uno el dia trabajando para alcanzar un ritmo de vida impuesto desde tí, un ritmo imposible.
Es difícil pensar cuando uno cree que lo único que puede hacer en sus ratos libres es sentarse a observarte.
A tragarse todo lo que sueltas.
Impasible, sin mover un dedo más que para hacer zapping.

Ese gran deporte.
Dar vueltas y vueltas a canales que escupen la misma basura una y otra vez esperando el milagro de algo que capte una atención cada vez más dormida.
Escuchar la voz que haces sonar más fuerte, la de los ridiculos y los demagogos.

Voy a decirte algo:

No creo en tí.

No creo que respondas a la demanda.
Has demostrado que la ley de oferta y demanda es falsa.
Tu creas la demanda escupiéndonos basura y haciéndonosla tragar.
Quiero que sepas que ya no te quiero, no te necesito.

Has perdido tu encanto.

Si alguien te enciende frente a mí tus mentiras aparecen evidentes a mis ojos.
Será que llevo tiempo sin verte.
Quemar libros sería muy llamativo, es mejor conseguir que la gente deje de leerlos y pierda el tiempo frente a tí.
Aplaudo la jugada.
Pero yo no juego más.

Esto, como verás querida tele, no es sólo un homenaje.
Es lo que tú y yo hace tiempo sabíamos:

Es una despedida.


Music: Simpathy For The Devil - Rolling Stones.

miércoles, febrero 19, 2003

Es un tipo no demasiado mayor, de pelo cano; un poco calvo y de nariz afilada, un tanto aguileña.
Trabaja en un bar cercano a mi casa, donde suelo tomar café después de pasarme algunas horas con mis músicos
tratando de que las cosas suenen como han de sonar.

Normalmente los martes.

Supuestamente mi día libre; tiene cojones el asunto.

En fin, les estaba hablando de EL PROFESIONAL, así, con mayúsculas.

Ya sé que está de moda, con los tiempos que corren, mirar por encima del hombro a cualquiera que no tenga tropecientos ochenta y dos títulos y doscientos cuarenta y ocho
mil masters, a ser posible en el extranjero.
O del universo.

Pero es que el tipo me tiene absolutamente fascinado.

Desde mi segundo café con leche en ese local siempre me lo trae con dos de azúcar; como suelo tomarlo.
Cuando me acerco a la barra, con prisa y de camino al trabajo, para comprar un bote de Coca-cola... él ya lo tiene en la mano.

Y no sólo eso.

Le he visto observar atentamente las obras en el exterior sin cambiar el gesto, conoce lo que toman las dos o tres personas que casí siempre me acompañan y supongo que así
ocurrirá con el resto de clientes.

Es agradable no ser atendido por esos que hacen el trabajo a regañadientes, que están ahí porque sus sueños de convertirse en el proximo súper-ejecutivo molón se
vinieron al traste; esos que se tragaron lo del JASP.

Sin saber que realmente JASP significa Joven Aunque Siempre Puteado.

Así que, como iba diciendo, a uno le gusta encontrarse con un PROFESIONAL, de esos que saben que su trabajo no sólo es digno, si no que es importante.
Sin ser zalamero, sin intercambiar bromas, sin caer en el colegueo fácil o en la grosería de esos para los que poner un café es rebajarse.

Un tipo serio, pero no seco, que hace bien su trabajo.
Ya lo he dicho: un PROFESIONAL

Ante esto no puedo evitar pensar quién nos hará sentir así cuando todos seamos abogados, ingenieros, arquitectos, informáticos y demás.

Quién nos mirará desde el otro lado de la barra y nos dirá:

Un café con leche con dos de azúcar, ¿verdad?

Haciéndonos sentir cómodos.

Sobre todo los martes.

Music: My favourite Things - John Coltrane

martes, febrero 11, 2003

Y los quería todos, el muy mamón.

Si bien la capacidad de asombro puede considerarse casi infinita, en el ser humano, la capacidad de asombrar no se queda muy atrás.
Sobre todo en los más pequeños.

Uno recuerda sus mañanas de Sábado, en la infancia.

Me levantaba para ver aquel programa donde unos duendes ( electrónicos, eso sí ) te contaban cosas y entre sketch y sketch te echabas unas risas.
También había un tal Kiko Veneno por ahí cantándote lo horrible que era tener que mirar el horóscopo en el kiosko de al lado.
Todo por culpa de un electroduende malvado.

Tralarí.

Las tardes, entre semana, también tenían su cosa.

Un puercoespín, con la mirada fija, que andaba siempre desnudo por ahí viviendo aventuras en su barrio, con su casita verde y todo.

Aquel entrañable Super Coco, con la Jaca Paca; un vampiro obsesionado con la contabilidad, Epi y Blas ( quizá una de las primeras parejas de hecho que conocimos en
nuestra más temprana edad ), los Fraguel - estos eran los domingos, si no recuerdo mal - la Cometa Blanca, el Kiosko, 3-2-1 contacto, el Comando G, Belfy y su colega, la
Pequeña Memole, David el Gnomo, los Mosqueperros, La vuelta al mundo de Willy Fogg y un largo etc.

Sin ir más lejos; los payasos de la tele.

Aquello sí que era GENIAL.

"¿¡¡¡Cómo están ustedeeees!!!?"

"¡¡¡Jugando a la Playstation!!!" le contestarían ahora a esos pobres tipos que sólo trataban de arrancarnos una sonrisa.

O dos.

El caso es que los niños antes, fíjese, teníamos nuestra propia cultura.

Incluso teníamos música hecha para nosotros y, en ocasiones, por chavales de nuestra edad.

Está claro que luego uno se hizo mayor y descubrió que la mayoría de sus ídolos y educadores eran trozos de trapo con manos metidas en el culo, dándoles vida.
Pero no me negarán que la cosa tenía su encanto.

Uno recuerda a Enrique y Ana ( cómo degeneran las cosas, ahora que lo pienso ), Parchís y a todos aquellos semilactantes cantando pueriles cancioncitas que conformaron la
banda sonora de los primeros años de nuestra vida y se le dibuja una estupida sonrisilla en la cara.

Pero claro, las cosas cambian.

Ahora los niños que cantan ( que graban discos sería mas correcto, por que lo que es cantar, no cantan mucho ) hacen Bakalao, punchi punchi.
O Dance, que suena más bonito.

En esas estamos:

Con Desi, de nueve añitos, escuchando a las Spice Girls, como su hermanita de diecisiete, cantando por la calle "If you wanna be my lover", con sus
zapatillas de deporte, su pantalón de chándal rojo con rayitas blancas, su abrigo de vestir bien ( por aquello del contraste ) y con más hierros en la cabeza que en un desguace.

Con su tanga, que no falte.

Vicentín organizando orgías de destrucción masiva en su casa, con sus amiguitos de catequesis, jugando al Counter Strike, al Quake y a la madre que los trajo.
A ver quien hace el tiro más limpio, quien apuñala por la espalda a quien con más sigilo y quien saca más puntos, eso sí, con mucha deportividad.

Cuando uno ve a los Teletubbies, que son como una especie de versión lobotomizada de los Osos Amorosos, sólo puede desear tener un bazooka en las manos y a unos cuantos tipos
de esos que programan la parrilla televisiva delante.

Lo mejor son esos niños de trece años que se acercan a tí balanceando sus hombros, con su gorra del revés ( con el cerebro en off ) y te sueltan lo de :

"Tío, ¿ llevas papel ?" así, con voz de malote.
Me encanta, la verdad.

Me gusta la "cultura" que tienen los chavales de hoy.
Adoro que no exista diferencia entre los programas y la música que consume una chica de veinte años y su hermana de once.
Estoy que no quepo en mí mismo ante la visión de esos ciudadanos que mañana, dicen, serán el futuro.

Porque no me dirán que no tiene su cosa encontrarse con un niño y su papá en la tienda, comprando cromos y figuritas del pollo marciano ese, el Pikachu.
Observar al tierno infante exigiendo, con la energía que sólo los más pequeños pueden desarrollar, que su progenitor se los compre todos.
"Hazte con todos!!" repite el niño entusiasmado.
Como un mantra que mata todo lo que hay de niño en él y lo sustituye por un afán de acumular pokemones.

Tócate los cojones.

Y los quería todos, el muy mamón.


Music: Ain't No Sunshine - Dave Sanborn.

jueves, febrero 06, 2003

Que cachondos estos coreanos.

Hasta este momento resultaba obvio que al matón de la clase no le plantaba cara ni Dios.
De hecho la asamblea de alumnos estaba allí sólo para decirle que sí a todas sus propuestas.

Algunos de forma un tanto rastrera y rozando la ausencia de vergüenza, como el pollo Aznar.

Pero ahora resulta, fíjate tú, que en medio de la pataleta de la guerra preventiva tan justa y necesaria ( según ellos ) alguien más, aparte de esos del turbante tan malos
y tan diabólicos y tan fanáticos ( y con tanto petróleo ), le ha plantado cara a mi amigo Don "tengo los huevos más grandes que nadie".

Primero mis coleguitas Gabachito y Alemanito le dijeron al chulito de marras que de irse al patio de los del turbante a liarse a hostias así, por el morro, nada de nada.

Automáticamente se les llamó "la Vieja Europa".

Y a mí, personalmente, prefiero que se me considere Vieja Europa que lameculos analfabeto que no es consciente de su historia y de su importancia como nación.
No se puede seguir bailando el agua, señores, a una nación en pañales que está a la cabeza precisamente por ser más cafre que nadie.

Y resulta que ahora, como decía, en medio de todo el asunto a mi amigo Baek se le han hinchado las pelotas, o los kabukis, o lo que demonios tenga debajo del calzón y le
ha dicho al chulo de la clase que o manda a cagar a sus tropas y le deja de pisar el territorio o te voy a dar de hostias, Manolito.

Porque resulta que mi amigo Baek, aparte de rojete, tiene unas armas nucleares que da gusto verlas, oiga.
Con sus centrales y todo, como el matón de marras.

Vamos, que le están jodiendo el monopolio de destrucción masiva al "país soberano", hablando en plata.

Resumiendo:

Que Corea del Norte ha anunciado que no dudará en lanzar un "ataque preventivo" ( jojojo! ) contra fuerzas militares estadounidenses si los de Washington siguen aumentando
su presencia en la península coreana.
Y que, en fin, no se lo van a pensar como les toquen una sola de sus centrales.

Y es que mi amigo Baek también es de armas tomar.

Me da a mí que un día el American Way of Life va a irse a tomar por donde amargan los pepinos; todo por esa manía tan suya de querer eliminar todo lo que no suena al ritmo
de su musiquita.

Musiquita que , además, empieza a hartar un poco.

De hecho la única música que les aguanto a esos mendas es el Jazz.

Vamos a obviar el hecho de que esta gente se hunda barcos para reclamar territorios, se deje bombardear puertos para poder soltar bombas H, mate presidentes por no
querer entrar en guerras estúpidas que ni les van ni les vienen ; obviaremos, también, que esas armas que afirman que Irak tiene se las vendieron ellos para apoyarlos en la
guerra contra Irán y obviaremos, por supuesto, que aún estamos esperando ver las alas, o algún resto de ese avión que supuestamente se estrelló contra el Pentágono.
Aparte de las mamaditas en la Casa Blanca y un largo etc, etc, etc..

Obviaremos todo eso.

Simplemente haremos hincapié en que, cuando hasta los colegas le dicen que no al chulito de la clase, los de enfrente se envalentonan.
Y llega un momento en que tanto dar por sentado que eres el puto rey del mambo se convierte en contraproducente.

Así que ya saben, socios:

Vayan comprando camisetas anti-radiación de Armani porque como a Baek se le hinchen los kabukis, a los del turbante les entre la vena de la Guerra Santa y a "la Vieja
Europa" le de por cubrirse las espaldas y si te he visto no me acuerdo, aquí se nos lía la gorda.

Y nos quedamos más solos que la una.

Por ser el tonto útil.

Y por tener un presidente lameculos.

Amén.


Music: When The World Is Running Down - Sting

Aquí os dejo algo que he encontrado :



"Primero vinieron por los comunistas,
pero como yo no era comunista
no alcé la voz.

Luego vinieron por los socialistas y los sindicalistas,
pero como yo no era ninguna de las dos cosas,
tampoco alcé la voz.

Después vinieron por los judíos,
y como yo no soy judío,
tampoco alcé la voz.

Y cuando vinieron por mi,
ya no quedaba nadie que alzara la voz
para defenderme."

Martin Niemöller



Y eso es todo amigos, mañana más.


Music: When the Angels Fall - Sting

miércoles, febrero 05, 2003

La clase política me tiene de lo más desconcertado.

Por una parte tenemos a un señor declarando que si se descubre alguna implicación del gobierno en el asunto del petrolero desparramado en nuestras costas lo encubrirá, como buen Español.

Así, con dos cojones, como antes.

Luego uno se entera de que aquel señor ya estaba cuando el cabroncete aquel del "Españoles" y los tiros por la espalda a los poetas y los fusilamientos en las tapias de los cementerios. Ahí es cuando te entran las ganas de quitarle lo de señor, no sea que le venga grande y pesado, al ancianito.

Por otra parte el PP en Europa diciendo que eso de no apuntarse a la guerra -con lo que mola eso de tirar bombas, oye- es una cosa de falsos pacifistas y tal.

Permitiéndose recordar a los ingleses que eso de no votar, al final, a favor del "hola me llamo Estados Unidos y hago lo que quiero con mi dinero ( y el tuyo ) " está muy feo.

A fin de cuentas somos uña y carne con EE.UU.

Hasta tal punto, fíjense, que el amigo Bush sólo tiene que girarse para poder hablar con Aznar.

Dándole tiempo a sacar la lengua del culo, por supuesto.

Dentro de nada y tal y como está el patio, ser pacifista será un insulto.
Es decir, se puede ser pacifista, pero de boquilla.

Nada de pacifistas de esos que tienen voto con peso y pueden impedir una guerra que, en realidad, es más una vendetta personal del que tira de los hilos de la marioneta esa que tienen en la Casa Blanca que otra cosa.

Porque se le ve en los ojitos a Bush que, aparte de conducir borracho, no ha hecho nada emocionante.

Y eso de escribir tu nombre en la historia ( bueno, en eso que ellos llaman historia ) tiene su gracia.

Sobre todo si la escribes con la sangre de otros.

Una risa oiga.

Por otra parte me ha tranquilizado saber que la Iglesia Católica, esa Santa Institución con la que no me meteré por no pelarme los nudillos con el teclado, no considera pecado ver Harry Potter ni El Señor De Los Anillos, ni nada de eso.

Siempre y cuando los pequeños entiendan y puedan diferenciar con claridad el Bien y el Mal.

Y digo yo que, si la idea es esa, habría que apartar a los niños de los televisores a la hora del telediario , no sea que por una de aquellas empiecen a hacer preguntas tontas del tipo:

" Oye papá, pero esa tierra que están reclamando a tiro limpio los de los tanques, ¿ es de ellos o de los tipos de los petarditos atados al pecho ? "

O mejor aún:

" Oye mamá, el señor ese que dice que nada de negociar durante meses, que las hostias vienen y pronto, ya sabes; ese con cara de tener ganas de apretar algún botoncito -preferiblemente rojo-¿ no es hijo del otro señor aquel que mandó y que no terminó de ajustarse las cuentas con el tipo ese que se supone que ahora es el malo, habiéndole quitado primero el puesto a ese otro que iba por ahí tirando torres y del que ya nadie habla? "

O la pera limonera:

"Oye abuelito, ¿ qué le ha pasado al primo valenciano de Pinocho ? Es que ya nunca hablan de él. Sí, el viejecito aquel que se recuperó milagrosamente levantándose de la silla de ruedas nada más pisar su ciudad.
Pinochín o Pinochet o algo así. "

Casi puedo verlo.

De todas formas, aquí no pasa nada.

Un partitido de fútbol, unos CD's de las popstars, unas horitas extras para poderse comprar otro coche más molón ( y de paso calentar el hueco que llenaría un parado ) y nada; aquí paz, una guerrita preventiva y después, gloria.

Eso sí, con el permiso de la clase política y el clero.

Dios los tenga presentes.

Algún día no muy lejano, a ser posible.


Music: Chanson - Bobby Mcferrin

martes, febrero 04, 2003

Ha sido inevitable.

No sé si serán los años, las convicciones o vaya usted a saber qué.

El caso es que andaba yo distraido por la sección de libros de alguna mediana superficie que tiene eso, libros, y poco más.
Estaba echando un vistazo a las novedades que pudieran haber aparecido por ahí desde la última vez; igual había sorpresa y todo.

Y bueno sí, la hubo.

En la sección de música me encontré un nuevo libro sobre la Historia del Jazz.

Me pareció interesante que se escribiera otro más, ya que no hay demasiados y no todos los que hay son todo lo buenos que uno esperaría que fueran.
Así que, animoso y vital como una zarigüella en celo, me dispuse a pegarle un vistazo más de cerca.

Entonces algo entró en mi periferia de visión, sacudiendo mis sentidos como se sacude a una lombriz... para ver si está muerta.

Cojonudo oiga.

Me parece cojonudo.

¿Qué hay que poner al lado de un libro que trata sobre cómo, partiendo de la fusión de las poliritmias africanas con la música occidental y del choque de culturas, con
esclavitud y todo de por medio, surge úna música sin la cual el resto de músicas, y cuando digo resto me refiero al rock, pop, a ese hip hop tan molón, subidubí subidubá, etc, etc, llevarían bajo tierra años?

Al lado de un libro que nos habla de la única música que, a nivel práctico, ha conservado todos sus estadios anteriores en forma de estilos.
La música de la que todos van a chupar cuando se les acaban las ideas.
La música de la que los buenos vienen o hacia la que los buenos van.
La música que, me lo van a permitir, me la pone como una piedra.

¿ Qué ponemos ahí al lado ?

Fácil.


Un precioso y colorido libro de Operación Triunfo.

Con dos cojones y un palito, plas, plas.

Y no es que yo tenga nada contra O.T, que va, para nada.

Me la sudan el hatajo de llorones y estrellitas prefabricadas que deambulan por nuestras tiendas de CD's y por nuestras ondas matando la poquita cultura musical que nos quedaba ( y tampoco es que sea mucha, ojo ).
A fin de cuentas no podemos culpar a la gente de querer hacer dinero rápido y si te he visto no me acuerdo, aun a costa de la salud de sus artistas, total, siempre
habrá repuestos; sacados de una generación educada para querer, por encima de todo, ser famosos y ricos ( y la paz en el mundo, claro ).

Pero en cambio sí que le debo mucho al Jazz, yo y todos esos que dicen que no lo soportan pero luego se cagan de gusto escuchando a Pancho Céspedes cantando con esas armonías "tan poco" jazzísticas, y ese baterista tocando con escobillas, y ese contrabajo dándole el punto, tócame ahí un sol sostenido, José.
Esos que lo flipan con ese acorde aumentado en una canción de Alejandro Sanz, monstruo, machote, innovador.

Esos que son tan ignorantes como para darte las gracias si les das agua en un vasito de plástico reciclado pero que, por otra parte, te tachan de colgado cuando les ofreces beber de la fuente.

Panda de mamones.

Y hoy se ve que tenía yo la vena reaccionaria, qué le vamos a hacer.

Así que como les he dicho al principio, no lo he podido evitar.

He cogido el librito de la Historia del Jazz y lo he puesto encima del infame montón de sacadineros chupasesos de Operación Trinco.

Así no consigues nada, dirán algunos.

Aparte de quedarme como Dios después de que Franco se muriera, claro.

Realmente, amigos y amigas, hay un motivo oculto, una conspiración judeomasónica, un tapiz metafísico secreto oculto detras de ese gesto:

Es un favor.

Porque cuando nuestra joven adolescente, que sólo se preocupa de que no le piten los ganchitos del pelo cuando va a recoger a papi al aeropuerto y de estar bien guapa para poder aspirar a dependienta de Zara algún día, tenga que apartar el libro para poder acceder a ese maravilloso y completo mundo de los secretos más íntimos de las fosas nasales de Bisbal, los lacrimales de Bustamante, la dieta forzada de Rosa y, por supuesto, fotos de Manu Tenorio que besuquear entre las clases y los refrotes con Paco el de la moto, tocará el libro.

Y ese momento le situará más cerca de la Cultura que toda la colección de estupideces sobre la tontería de moda con las que, ojalá, la entierren.



Music: A love supreme - John Coltrane.

Bueno.

Supongo que tarde o temprano tenía que ocurrir.
Mi propio weblog.

Que os sea leve.

:P

Music: Bring on the night - Sting.